¡De vaina no fui copeyano…!

Probablemente no hicimos mucha falta para ayudar a escribir la impronta histórica de un partido como COPEI. Sin embargo, hoy cuando esta organización arriba a su 71 aniversario de fundada y desde nuestra modesta tribuna opinática, hacemos un expresivo reconocimiento a quienes a lo largo de su recorrido histórico han conformado las filas de este partido.

 Por: Johan Rodríguez Perozo (*)

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A propósito de cumplirse este año 2017, el 71 aniversario de la fundación del Partido Socialcristiano COPEI, quisiera redactar esta nota, como una suerte de modesto homenaje de nuestra parte a la histórica organización y a quienes forman parte de esa comunidad política. Corría la década de los años sesenta, tiempo convulso y sumamente complicado desde la perspectiva política. En una suerte de madeja, el proceso político se confundía entre la instauración del proyecto democrático y la variopinta conspiración por detener su avance. Con Rómulo Betancourt a la cabeza del liderazgo político de entonces, desde la Presidencia de la República, compartía tal responsabilidad con Raúl Leoni y Rafael Caldera, quienes presidían ambas cámaras del Congreso Nacional. Clara señal de lo que sería en el tiempo por venir, la reafirmación del esquema bipartidista que dominó claramente el tiempo de mayor duración de gobiernos civiles y democráticos en Venezuela.

Entonces comenzábamos a tener conciencia, de muchos de los acontecimientos que se daban alrededor de nuestra realidad parroquial. Al igual que otros jóvenes de la época, acercarse a la actividad de la Iglesia Católica era un lugar común. En nuestro caso, lo hicimos atraídos por la actividad deportiva y la labor social que se llevaba a cabo en beneficio de la comunidad desde la Iglesia La Asunción, ubicada en la localidad donde vivíamos, el bloque 40 de la zona “F” del 23 de Enero. Allí conocimos a Víctor Morillo, vecino del bloque 41, líder social de la zona y reconocido activista no sólo de COPEI sino, además, de la Juventud Católica. Nuestra participación como monaguillo de la Iglesia, nos acercó a la actividad que esta organización llevaba a cabo en la parroquia. Obviamente, la Juventud Católica funcionaba como una suerte de “puente de plata”, idóneo para la captación en la militancia copeyana. Claro que Víctor hizo el esfuerzo por incorporarnos no sólo como miembros de la Juventud Católica, que lo fuimos, lo hizo también para convertirnos en activistas de la histórica Juventud Revolucionaria Copeyana (JRC). Lamentablemente para Víctor y demás compañeros de COPEI, mi procedencia de una familia adeca de profundo arraigo Betancourista, pesó con mayor fuerza en mi futuro de activista político. Sabrá Dios dónde hubiese ido a parar con mi trayectoria personal, de haber logrado Morillo el propósito de captarme para sus filas.

Más adelante, diversa fue nuestra relación con COPEI y muchos de sus integrantes, de la cual podemos extraer variadas anécdotas. Tanto en la rivalidad y el combate político, como en la relación personal y afectiva, cultivada en distintos planos de nuestra actuación pública, mantuvimos relaciones de mucha solidaridad y respeto con ésta organización política y sus miembros. Desde muy temprano aprendimos en la militancia política, a valorar la contribución que este partido y sus principales líderes aportaron a la instauración y consolidación del proyecto democrático. Rafael Caldera, Lorenzo Fernández y Pedro Del Corral, firmantes en representación de COPEI del Pacto de Punto Fijo, se encargaron con esta acción política, de dejar para la posteridad la contribución de COPEI a la Democracia venezolana. Mucho antes, cuando la democracia vio la luz en Venezuela y se consolidaba la presencia en el escenario político nacional de los llamados partidos de primera generación, los nombres de valiosos venezolanos como Pedro Del Corral, José Antonio Pérez Díaz, Pedro José Lara Peña, Víctor Jiménez Landínez, Hugo Pérez La Salvia, figuraron como los pioneros fundamentales del socialcristianismo en la política venezolana. Más adelante, junto a los mencionados, surgieron figuras como Godofredo González, Hilarión Cardozo, Luis Herrera Campins, Pedro Pablo Aguilar, Rodolfo José Cárdenas, Arístides Calvani, Abdón Vivas Terán, Eduardo Fernández, Oswaldo Álvarez Paz. Ni hablar de la contribución en este sentido aportada por las mujeres de esta tendencia ideológica, tales como, María de Guzmán, Isolda Salvatierra, Aideé Castillo, Céfora Contreras, Adonis Dáger, Debora Carpio, Leonor Mirabal, Nidia Villegas, Elys Ojeda, Mercedes Pulido, María Bernardoni, Flora Aranguren y tantas otras luchadoras de ese partido en las barriadas populares de Caracas y diferentes poblaciones del país.

Para la preparación de un trabajo académico actualmente en realización, hemos revisado algunas notas, cuya lectura nos lleva a considerar, entre otras organizaciones, la actuación de COPEI y sus figuras más destacadas, en el marco histórico reciente. Trata de los acontecimientos políticos más relevantes, ocurridos en el contexto del año 1958, tiempo clave en el proceso de instauración del proyecto democrático en Venezuela. Tres figuras surgen de manera clara de la revisión en los debates de entonces, Rafael Caldera, Luis Herrera Campins y Rodolfo José Cárdenas. Éste último, quizás el de menos y justa consideración en el tratamiento dado a los protagonistas de la época, en el contexto de los “ríos de tinta” que han corrido en miles de publicaciones referidas a los acontecimientos de esa época. Sería una perogrullada nuestra, reiterar la importancia de la contribución que de COPEI y su liderazgo, se ha de reconocer respecto al tema.

Probablemente no hicimos mucha falta para ayudar a escribir la impronta histórica de un partido como COPEI. Sin embargo, hoy cuando esta organización arriba a su 71 aniversario de fundada y desde nuestra modesta tribuna opinática, hacemos un expresivo reconocimiento a quienes a lo largo de su recorrido histórico han conformado las filas de este partido. Es claro que, al igual que otras organizaciones partidistas, COPEI no pasa por su mejor momento. Hacemos votos porque su liderazgo logre colocar la sindéresis política en su lugar y logre rescatar el rumbo que, al parecer, luce extraviado en estos momentos. Es de Perogrullo señalar la importancia de los partidos en el proceso de fortalecimiento de la Democracia, pero no lo es en el llamado a la responsabilidad que la ciudadanía reclama de la actuación de sus líderes en la conducción de las organizaciones políticas. Yo no pude ser copeyano porque no estaba en mi destino, pero, como ciudadano conocedor de los aportes de mucha gente de este partido, si les puedo exigir, como lo hacen muchos venezolanos hoy, que se revisen profundamente en un gran acto de contricción. Que en medio del maremagnun al que el régimen tiene sometida a la sociedad venezolana, bien harían los copeyanos a quienes les duele su partido, en hacer el esfuerzo y el sacrificio correspondiente, para devolverle a esta organización, patrimonio de la historia política del país, su verdadero perfil. De esta manera, colocarían a COPEI en posición de aportar, como lo hizo en el pasado, la contribución histórica a la que hoy están llamados los partidos, en beneficio del futuro de las nuevas generaciones… Salud y felicitaciones a todos los copeyanos por el arribo a sus 71 años de vida y lucha política!

(*) @johanperozo

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Acerca de Johan Rodríguez Perozo

Periodista egresado de la Escuela de Periodismo de la Universidad Central de Venezuela y Consultor Político egresado de la Universidad Pontificia de Salamanca.
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