El origen de los desastres del régimen

Por Johan Rodríguez Perozo

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Recientemente se produjeron varios hechos en la ciudad, que llaman significativamente la atención. A raíz de los actos violentos ocurridos en la populosa zona caraqueña de la Cota 905, el régimen de Nicolás Maduro produjo algunas decisiones de dudosa capacidad de respuesta a los hechos mencionados. El balance de jornada policíaco delictiva, fue inmediatamente asociado con diversas situaciones vinculadas con los hechos de violencia en el país. Temas como el funcionamiento de las megabandas y el control de los pranes sobre el delito cotidiano en Venezuela, surgieron a la luz pública una vez más. Una de las respuestas del régimen, consistió en la creación inmediata de la llamada Operación para la Liberación del Pueblo (OLP), cuya misión supone precisamente eso, liberar a la sociedad venezolana del flagelo de la violencia generada por la ola delictiva que asola la geografía nacional.

Varios conjuntos habitacionales recientemente adjudicados por el mismo régimen, fueron convertidos en el objetivo primario de la OLP. El país nacional pudo ver de manera asombrada, como el régimen de Maduro informaba acerca de la recuperación de más de un centenar de viviendas de manos de los choros que las ocupaban. De inmediato surgió el racimo de interrogantes: cómo llegaron esos personajes a esas viviendas? Quién les adjudicó los apartamentos convertidos inmediatamente en guaridas del hampa? Todas las personas adjudicadas a través de la llamada Gran Misión Vivienda Venezuela son choros? Qué organismo o funcionario del régimen se ha hecho responsable por tal adjudicación? Qué pasó con los controles del régimen en esta materia, puesto que nadie accede a vivienda alguna sin pasar por el control político previo? Todas estas interrogantes quedan sin aparente respuesta, pues, el régimen, tal como ha sido su impronta, no entrega cuentas de sus actos a persona o institución alguna.

Esta historia viene a cuento, dada la situación planteada en la Zona Industrial de La Yaguara, conjunto de galpones ubicado en la zona sur oeste de la ciudad, específicamente en los predios de la Parroquia Antímano. El complejo empresarial, en funcionamiento en el sector desde hace varias décadas, se caracteriza por albergar la infraestructura más importante de la región capital, en materia de almacenamiento, procesamiento y distribución de alimentos. En las entrañas de los galpones allí ubicados, funciona la mayor parte de la compleja maquinaria encargada de hacer llegar alimentos de primera necesidad a los habitantes de Caracas, Vargas y Miranda. Empresas de la entidad de Polar o Cargill, para mencionar sólo las más emblemáticas, mantienen desde hace muchos años sus operaciones de distribución alimentaria en la zona.

Pues bien, hace ya varios días, por orden de una juez del Distrito Capital, se produjo la orden inmediata de desalojo del complejo industrial, dado que el régimen decidió convertir las hectáreas de terreno ocupadas por el complejo industrial, en suelo para construir más viviendas adosadas al Plan Gran Misión Vivienda Venezuela. Para efectos de mayor ilustración acerca del tema específico, recomendamos la lectura del excelente trabajo periodístico realizado por el colega Francisco Olivares del diario El Universal, en el cual recoge con abundancia de detalles la problemática generada por tal medida de expropiación. (http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/150816/lo-que-sale-de-la-yaguara).

Lo cierto del caso es, que en la demagógica entrega de viviendas, aparentemente construidas sin ton ni son a lo largo y ancho de la ciudad, se ha asociado una red delictiva de nuevo cuño. Es claro que son las zonas populares del país, las más afectadas por el drama de la violencia cuyo origen proviene de las acciones del hampa desatada. También lo es que son estos sectores los más vulnerables y por tanto los más afectados, en cuanto se refiere al alto déficit de vivienda en Venezuela. Resulta comprensible, más allá de la demagogia que le caracteriza, que el régimen se ocupe de construir y proveer de vivienda a quienes representan el sector de menos poder adquisitivo. Lo lamentable en este caso es, que por proceder de manera inapropiada y mentirosa en la aplicación de dicho plan, no sea capaz de implementar un proceso de selección que ponga en manos de gente decente las fulanas viviendas. Se sabe del tráfico posterior de las viviendas adjudicadas, precisamente, porque su asignación no obedece a una política con lineamientos claros y transparentes. Es por ello que las distorsiones alrededor de las adjudicaciones, terminan siendo el caldo de cultivo para que la delincuencia entre a formar parte de un sistema caracterizado por la incapacidad de quienes lo manejan.

Es así como las expectativas de las comunidades de Antímano, La Vega, Caricuao, Macarao, El Junquito y la parroquia Sucre, localidades que conforman el entorno urbano de la zona industrial de La Yaguara, por una parte y por la otra, el complejo empresarial e industrial afectado por la medida de expropiación y desalojo, ven en peligro el futuro de ambos sectores. Si bien es cierto, que muchas familias de las zonas mencionadas esperan por una solución a su problema de vivienda, no menos lo es, que resulta una aberración intentar la solución del problema liquidando el complejo industrial y con ello miles de empleos generados por las empresas que allí funcionan. Por cierto, empleos que ocupan los propios habitantes de quienes el régimen dice querer ocuparse, respecto al problema de la vivienda.

La operación de expropiación, probable desalojo, ocupación y demolición de la zona industrial de La Yaguara es prácticamente un hecho. Lo que no queda claro, es la supuesta y posterior puesta en marcha de la construcción de viviendas en la zona. Si los supuestos futuros beneficiarios, de las también supuestas viviendas a construir, en la futura arrasada zona industrial de La Yaguara, serían los necesitados habitantes de las localidades aledañas, es de suponer que la procesión delictiva que esos sectores populares llevan por dentro, también tendrá su albergue en la urbanización del futuro. Con lo cual, el tratamiento del problema del hampa desbordada a través de la OLP, seguirá siendo un tema postergado en la agenda política y electoral del régimen de Maduro. Queda claro entonces, que los desastres creados por el régimen, tienen su verdadero origen en la manera incompetente, abusiva e improvisada como manejan el poder.

@johanperozo

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Acerca de Johan Rodríguez Perozo

Periodista egresado de la Escuela de Periodismo de la Universidad Central de Venezuela y Consultor Político egresado de la Universidad Pontificia de Salamanca.
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