Régimen autoritario y pendenciero

Si algo caracteriza al grupo que detenta el poder en Venezuela, no es otra cosa que su clara tendencia al manejo arbitrario y abusivo del ejercicio del poder. Una suerte de “marca del zorro” es la enseña que da forma a su faz

@johanperozo

Desde el inicio y a lo largo del desarrollo de su discurso y gestión, la “patota” que se apropió del poder en Venezuela, no ha hecho sino comportarse de manera desmedida en el marco de la ejecución de su plan político. Un vuelo rasante por la evaluación de los hechos más relevantes promovidos por estos señores, nos da cuenta del monumental abuso que ha sido su paso por la gestión pública. La consecuencia más importante la podemos observar, en el proceso creciente de destrucción del entramado institucional. Al lograr la transformación de las instituciones, en todos los sentidos, ya que no nos referimos sólo al hecho cosmético del cambio de nombres, han logrado en buena medida colocarlas al servicio de su proyecto político.

Esta y no otra, es quizás el hecho más notorio que marcará como hito negativo en el marco histórico venezolano, la gesta que ha servido de enseña al peor momento de la vida republicana. La construcción aviesa de una historia de mentirijillas, cuyo objeto principal ha sido el de intentar crear un eufemismo según el cual, en Venezuela existía una cuarta República que dio paso a una quinta quedará inscrita como una de las farsas más aberrantes que sociedad alguna haya podido ver. Al fin y al cabo, ha sido la mentira el hilo conductor de un discurso que hoy, traspasado a manos de otro el testigo, sigue siendo la base nodal de la acción que sustenta la operación política de quienes detentan el poder en Venezuela.

El Estado venezolano, fuente principal que sustenta el proyecto chavista, se muestra vencido en sus resortes morales e institucionales y además, convertido en cómplice necesario de toda suerte de trapacerías cuyo objeto es mantener a la claque dirigente, usufructuando las delicias provenientes del privilegiado manejo del poder. Para ello, quienes deben controlar la gestión y la formación de las leyes, han “cumplido eficientemente su tarea” convirtiendo el parlamento en cualquier cosa, menos en lo que institucionalmente le está dado. Otras instancias, responsables de la vigilancia y aplicación correcta del entramado legal y el manejo de los recursos públicos, han devenido en herramienta idónea para ser utilizadas cual “poderoso mazo”, capaz de golpear y atropellar convenientemente a todo aquel que ose contrariar los planes de los jefes. Inhabilitaciones, juicios viciados, destituciones ilegales, cercos económicos, acusaciones falsas, golpizas, encarcelamientos y persecuciones, exilios forzados, son algunos de los acabados productos obtenidos de la conducta fabril y obsecuente de estos modernos pretores y procónsules del poder mirafloriano. Ni hablar del comportamiento de quienes deben calificar, por su esencial condición de árbitro, el origen de la responsabilidad gubernamental proveniente del voto popular.

Una conducta falaz, autoritaria y pendenciera es la principal característica de un régimen surgido de la maniobra y la trapacería. Oscura fue la desaparición física, largo y desconocido padecimiento mediante, del principal mentor de esta aventura política. Opaca y mendaz lo fue también la decisión tribunalicia de prolongar el mandato en quien no tenía cualidad para ello. Obsecuente y “frágil” la actitud de quienes teniendo la autoridad para ejercerla, no la hicieron valer en su momento. El acomodo y las sombras de duda, matizaron un proceso electoral que aún espera por definiciones claras. Y encima de éstas y otras tantas consideraciones al respecto, ahora inundan el debate político con más farsas y “potes de humo”, con la finalidad de negarle la realidad a la sociedad en su conjunto. Para ello, se busca rubricar las aviesas intenciones que inspiran el manejo abusivo del poder, con acciones diversas que sólo persiguen enterrar en forma definitiva, la libertad de expresión e información como elemento esencial del hecho democrático.

Es de esperar que al autoritarismo pendenciero, promotor de la liquidación del modo de vida republicano, libre y democrático, tropezará de nuevo con el gen de convivencia ciudadana y civilizada que pervive en el ADN de la sociedad venezolana. Éste, puesto de manifiesto en diversas formas, encontrará finalmente la fórmula capaz de conjugar el deseo colectivo, en el esfuerzo final que ha de dar al traste con la conducta maléfica de quienes hoy detentan el poder en Venezuela… amanecerá y veremos!

Anuncios

Acerca de Johan Rodríguez Perozo

Periodista egresado de la Escuela de Periodismo de la Universidad Central de Venezuela y Consultor Político egresado de la Universidad Pontificia de Salamanca.
Minientrada | Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s